jueves, 22 de septiembre de 2016

Tecnología...


¿Es verdad que la tecnología nos embrutece? ¿Que afecta las relaciones entre padres e hijos?

Yo veo más posibilidad de vacaciones familiares, en lugar de juzgar papás y mamás que se conectan con la oficina en el tiempo de familia

Veo papas y mamás que pueden recoger a sus hijos en el jardín y almorzar a veces con ellos, en vez de juzgar padres que reciben a sus hijos con el teléfono en mano

Veo hijos que oyen las voces de amor en mensajes, en ver de juzgar a padres y madres que reemplazan la presencia

Veo familiares que se acercan en pantallas, en vez de juzgarlas como relaciones ficticias

Veo mamás y papás sostenidos por redes virtuales, en vez de juzgar padres metidos todo el día en internet

Veo comunidades vivas, en vez de ver perdedera de tiempo en Facebook.

La tecnología no es más que un medio. Uno maravilloso.

Un papá en el desayuno en su teléfono, no es distinto a uno con el periódico.
 Una mamá chateando no es distinta a una hablando por teléfono fijo, o en un te con sus amigas.

La forma es distinta, pero si acaso, la tecnolog{ia permite padres y madres más presentes que de otra manera no podrían ni siquiera estar.

Idealizamos el pasado, pero yo veo a papás y mamás más presentes que nunca en la vida de sus hijos.

Que usemos la tecnología para evitar el contacto, es otra cosa. Pero eso no es culpa de la tecnología.

Podemos ignorar a nuestros hijos de miles de maneras. O distraernos de una relación que ya no funciona.
Si esto pasa, no es por CAUSA de la tecnología. Y no se soluciona quitándola.

En vez de demonizar la tecnología, veamos en profundidad que es lo que está pasando en nuestras relaciones, para poder asumir la responsabilidad de lo que nos corresponde.

En lugar de juzgar a otros cada vez que tienen un aparato enfrente, aprendamos a ver la situación con más amplitud, porque cada generación ha tenido algo que lo emboba...

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