jueves, 7 de julio de 2016

Jugar...

Jugar. 
Los niños quieren jugar por jugar. 
Sin reglas, sin objetivos, sin direcciones, sin aprendizajes inducidos, sin lógicas adultas. 

Dejémolos jugar.
Solo jugar.
Y asi de paso podemos darnos cuenta qué tan poco nos permitimos los adultos gozar, sentir placer, divertirnos, entregarnos a lo que hay, solo por que si. Sin ser productivos,eficientes, serios e importantes. Sin sentir culpa.Sin creer que estamos perdiendo el tiempo.

Dejemolos jugar y aprendamos de ellos que la vida no tiene que ser una serie de esfuerzos y logros, metas y aprendizajes serios para ser alguien en la vida.

Ya somos. Y la vida puede ser lo que queramos que sea.

De las cosas más poderosas, contemplar, sin interrumpir, a los niños jugar libremente.
Démosles y Démonos ese regalo

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